E.P.N.M. DON BOSCO
MUY BUENOS DÌAS!!!
Te comparto las lecturas del dìa de hoy
y te invito a que reflexionemos con algunas de las consideraciones que podemos
extraer de ellas, te sumàs?
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis
(32,22-32):
Salmo
Sal 16,1.2-3.6-7.8.15
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san
Mateo (9,32-38):
Existe el demonio
“mudo”. El evangelio de hoy lo presenta de forma rápida pero clara. Habitaba en
un hombre de entonces. Ese virus nefasto sigue infectando en nuestra mal llamada
era de la comunicación. Vive como residente contaminador en muchos corazones
humanos. Seguro que reconocemos fácilmente su fisonomía y su manera de
proceder.
·
Suele crear hermetismo, falta de expresión, incomunicación, distancia,
defensa a ultranza. Desecha, con pretextos razonables, la relación personal
directa con los otros. Cuando no queda más remedio, establece contactos no
inmediatos, virtuales, masivos o impersonales. Siempre muy recortados.
·
Evita sobretodo la profundidad, la intimidad, la confidencia, la mirada a
los ojos. Curiosamente, sortea con habilidad el silencio. Parece como si nos
empujara a escondernos, a recluirnos en la estrechez asfixiante del propio ego,
a atrincherarnos frente a la incursión amenazante de los otros en la propia vida.
·
Presenta, en ocasiones, un rostro hosco. No tiene amigos. Exhibe
comportamientos inadecuados que repelen y hacen difícil el contacto por
ineducados, fríos, cortantes, violentos, distantes, extraños o suspicaces.
·
Utiliza con frecuencia modos frustrantes de llenar el vacío personal y la
soledad ínsita en la tarea de ser hombres. Por ello, abusa de forma acrítica de
estímulos sensoriales como son la TV, el cine, internet, o la música
estridente.
·
En ocasiones se cobija bajo un llamativo traje de espontaneidad
exhibicionista, de carcajada fácil, o de verborrea que, tratando de deslumbrar,
aburre y atonta. Repite lugares comunes sin ofrecer la más leve genialidad
creativa.
·
Ataca también a los oídos. El problema de los enmudecidos no está solo en
la lengua. Para aprender a hablar, antes hay que poder escuchar. Verbalizar,
expresar, poner nombre a la diversidad de experiencias que la vida presenta
requiere mucha atención, la atención de quien escucha.
·
Su lugar preferido es la superficialidad, rondar por la cáscara de las
cosas, sin salir de su envoltorio. Nunca aborda los problemas en su raíz, ni se
sumerge en las honduras de lo real y vivo. Prefiere la apariencia, la máscara,
el maquillaje o el disfraz, que en el fondo son lo mismo.
·
A veces, vive amordazada por enemigos refinados como pueden ser el miedo,
el resentimiento, la timidez, la desconfianza o el desengaño. Enemigos con
apariencias de honorabilidad, pero ahítos de cinismo que acarrean mucho dolor.
La presencia viva de
Jesús expulsa esos demonios. No por la autoridad del príncipe de los demonios,
sino con la autoridad de quien saber amar y hacerse uno como nadie. En el
entorno de Jesús nunca faltaron los problemas y las escandalosas limitaciones,
pero siempre hubo esmero por la palabra y la comunicación.